MADRID — El patrón del consumo de alcohol en España ha experimentado un vuelco histórico en los últimos años. Mientras que la ingesta habitual entre los jóvenes de 15 a 24 años se ha desplomado casi un 60% en las últimas dos décadas, los episodios de consumo intensivo o “por atracón” (binge drinking) se han duplicado en la última década, concentrándose principalmente en la población adulta de entre 25 y 64 años.
Así lo revela el último informe del Ministerio de Sanidad, basado en los datos de la Encuesta de Salud de España (ESdE2023), que recopiló más de 21.000 entrevistas. El estudio confirma una tendencia general a la baja en la frecuencia del consumo, pero enciende las alarmas por la agresividad y concentración de los nuevos hábitos de ingesta.
Un cambio generacional: Jóvenes más abstemios
Uno de los datos más destacados del informe es el retroceso del hábito semanal entre la población más joven. En el año 2006, el 43,8% de los jóvenes de entre 15 y 24 años declaraba consumir alcohol habitualmente; para 2023, esa cifra descendió drásticamente al 17,9%. De hecho, este sector es el segundo con mayor porcentaje de abstemios (38,4%), solo superado por los mayores de 85 años (70,4%).
No obstante, Sanidad advierte un cambio de patrón preocupante en este grupo: el consumo recreativo puramente de fin de semana ha mutado, duplicándose la cantidad de gramos de alcohol ingeridos durante los días laborables (de 1,3 g en 2011 a 2,7 g en 2023).
El auge del “atracón” en la edad adulta
El verdadero desafío de salud pública se desplaza ahora a las edades intermedias. El consumo por atracón mensual —definido como la ingesta de grandes cantidades de alcohol en periodos muy cortos de tiempo— casi se duplicó entre 2011 y 2023. En los hombres pasó del 5,9% al 10,4%, mientras que en las mujeres escaló del 1,8% al 5,9%.
El incremento más severo se registró en el tramo de 25 a 64 años, donde la prevalencia escaló del 6,1% al 12,3%, convirtiéndose en el grupo de edad que lidera esta peligrosa modalidad. Además, el volumen medio diario de los consumidores habituales tiende a concentrarse de forma masiva en los fines de semana, llegando a triplicar las cifras de los días de semana.
La paradoja española en la Unión Europea
El informe sitúa a España en una posición ambivalente dentro del marco europeo:
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Quinto país con más abstemios: Un 33,4% de la población asegura no haber probado el alcohol en el último año.
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Segundo país en consumo diario: Con un 13% de ciudadanos que consume alcohol cada día, España duplica la media de la Unión Europea y solo es superada por Portugal.
Brecha de género y determinantes sociales
El estudio del Ministerio de Sanidad introduce una importante perspectiva social al revelar que el perfil del consumidor de riesgo varía sustancialmente según el género:
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En hombres: El consumo de riesgo y los niveles más altos se concentran en personas con menor nivel educativo, ciudadanos en situación de desempleo y población jubilada. El pico de consumo habitual masculino se alcanza entre los 55 y 64 años (39,7%).
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En mujeres: La tendencia se invierte. Las prevalencias de consumo intensivo son notablemente más elevadas entre aquellas mujeres con estudios superiores, laboralmente activas y pertenecientes a las clases sociales más favorecidas.
Geográficamente, el consumo habitual se nuclea con mayor fuerza en la mitad norte peninsular y las Islas Baleares, siendo La Rioja (13%), Melilla (12,5%) y Asturias (11,5%) las regiones que registran las mayores tasas de consumo por atracón. Por preferencias, la cerveza sigue reinando en casi todas las edades, el vino predomina en los mayores de 65 años y los combinados ganan terreno entre la juventud.
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