Tras superar fallos técnicos de último momento y un retraso de más de una hora, los astronautas de la NASA ingresaron al laboratorio orbital.
En lo que ya se califica como un triunfo de la persistencia de la ingeniería aeroespacial, la cápsula CST-100 Starliner de la compañía Boeing logró acoplarse con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI). El procedimiento se consolidó este viernes por la tarde, abriendo paso a una misión de investigación de ocho días que marca una nueva era en los vuelos comerciales tripulados.
El acoplamiento, que se realizó de manera autónoma sobre el Océano Índico meridional, sufrió un retraso de una hora y quince minutos respecto al cronograma original. El equipo de control de la misión debió gestionar contratiempos de última hora en el sistema de propulsión de la nave, específicamente relacionados con la reactivación de varios propulsores del sistema de control de reacción y el monitoreo de pequeñas fugas de helio que habían sido detectadas previamente.
Tras una rigurosa serie de comprobaciones de presión y fugas en las compuertas, los veteranos astronautas de la NASA a bordo, Barry “Butch” Wilmore y Sunita “Suni” Williams, ingresaron al complejo orbital. Allí fueron recibidos con abrazos por los siete miembros de la tripulación de la Expedición actual que ya se encontraban en la estación.
“Ha sido una bienvenida maravillosa. Todo el equipo técnico en tierra hizo un trabajo impecable para llevarnos hasta aquí a pesar de los desafíos”, declaró la astronauta Williams durante la tradicional ceremonia de bienvenida transmitida en vivo a la Tierra.
Con este acoplamiento exitoso, Boeing da un paso crucial para certificar de forma definitiva a la Starliner para misiones rutinarias de la NASA, buscando posicionarse como el segundo proveedor de transporte tripulado de EE. UU. junto a la empresa SpaceX.
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