La búsqueda de la eterna juventud ha dejado de ser una preocupación exclusiva de los adultos. Vídeos bajo la etiqueta Get ready with me (Alístate conmigo) inundan las redes sociales mostrando a niñas, en algunos casos de apenas 8 años o menos, aplicando complejas rutinas de belleza frente a la cámara. Lo que para muchas familias comenzó como un entretenimiento durante los confinamientos de la pandemia, hoy se ha transformado en una industria multimillonaria y en un preocupante fenómeno de salud pública bautizado por expertos como cosmeticorexia.
La cosmeticorexia se define como una obsesión poco saludable por lograr una piel “perfecta” desde temprana edad, lo que deriva en el uso compulsivo de cosméticos y productos dermatológicos.
De la diversión infantil al negocio familiar
El caso de Ellie-May, una adolescente británica de 13 años que lleva desde los 8 promocionando productos de cuidado de la piel en plataformas como TikTok, YouTube y Snapchat, ilustra la magnitud del fenómeno. Con más de 330.000 seguidores en TikTok, la creación de contenido de belleza se ha convertido en el principal sustento de su hogar. Según su madre, Sophie, la actividad les reporta ingresos superiores a las 50.000 libras anuales (unos 67.000 dólares).
Sin embargo, el caso de Ellie-May no es aislado. Un estudio realizado por la marca Pai entre 1.500 menores de 9 a 12 años reveló que casi la mitad utiliza múltiples productos cosméticos semanalmente, y el 50% de ellos admite que lo hace para corregir imperfecciones que perciben en su propio rostro.
“Las mujeres de entre 30 y 40 años han sido durante mucho tiempo el objetivo de las empresas de cuidado de la piel, que nos dicen que el envejecimiento es un problema y nos venden una solución”, señala Brooke Erin Duffy, profesora e investigadora de redes sociales en la Universidad de Cornell. “Pero esto supone un cambio notable. Ahora las niñas están sometidas a esa misma presión”.
Alerta médica: daños severos en la piel joven
Dermatólogos y académicos alrededor del mundo han encendido las alarmas debido a que las rutinas populares en redes sociales incluyen ingredientes activos altamente potentes, diseñados exclusivamente para el mercado antienvejecimiento, como el retinol o ácidos exfoliantes.
“La ironía es que ya tienen lo que buscan: cuando eres pequeño, tu piel está en perfectas condiciones. La barrera cutánea está perfectamente preservada”, explica la dermatóloga británica Jean Ayer.
La especialista, con casi dos décadas de experiencia, reporta un incremento drástico de pacientes en edad escolar con patologías como:
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Acné cosmético: Provocado por la saturación de texturas pesadas en poros jóvenes.
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Dermatitis de contacto: Alergias severas y eczemas crónicos causados por la mezcla de componentes químicos.
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Quemaduras por retinol: Daños graves en la barrera protectora de la piel debido a la sobreestimulación celular.
Ayer también advierte sobre una correlación en estudio entre el uso temprano de cremas faciales complejas y el aumento de casos de alopecia fibrosante frontal (retroceso de la línea del cabello) en pacientes jóvenes.
Presión psicológica y el “espejo distorsionado”
El impacto de la cosmeticorexia trasciende lo dermatológico y cala profundamente en la salud mental de los menores. El dermatólogo Giovanni Damiani y el psicólogo Alberto Stefana, de la Universidad de Milán, lideraron una investigación con pacientes de entre 8 y 14 años. Los hallazgos determinaron que los menores afectados pasaban horas consumiendo contenido de belleza, usaban hasta 10 productos diarios y manifestaban una alarmante incapacidad para socializar —incluso con familiares— si no estaban maquillados.
Stefana advierte que este comportamiento muestra paralelismos directos con el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC). “Hemos observado signos de ansiedad y vergüenza en niños de apenas 7 u 8 años. El problema puede llegar a ser tan grave que no quieren asistir a la escuela porque sienten mucha vergüenza al compararse con las imágenes irreales y filtradas de las redes sociales”, explica el psicólogo.
Reguladores y corporaciones bajo la lupa
La creciente polémica ya ha alcanzado instancias legales. La Autoridad Italiana de la Competencia (AGCM) mantiene abiertas dos investigaciones sobre el gigante de la belleza LVMH (propietario de cadenas como Sephora). Las autoridades indagan si la empresa omitió especificar que ciertos productos no son aptos para menores y si recurrió a estrategias de “marketing encubierto” mediante microinfluencers de corta edad.
Por su parte, un portavoz de LVMH aseguró que la firma coopera con las autoridades, cumple con la normativa vigente y aclaró que no dirigen campañas a menores de edad ni contratan a creadores de contenido que no sean mayores de 18 años. En el Reino Unido, la Autoridad de Normas de Publicidad (ASA) confirmó que monitoriza de cerca la situación para evaluar posibles medidas regulatorias.
Mientras plataformas como TikTok defienden contar con herramientas de control parental y restricciones publicitarias para menores de 18 años, sociólogos y psicólogos insisten en que la responsabilidad es compartida entre las tecnológicas, las marcas cosméticas y los padres de familia, quienes a menudo confiesan saber menos sobre el cuidado de la piel que sus propios hijos.
Información BBC














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