En un vuelco judicial inesperado, la Corte de Apelaciones de París declaró culpables de homicidio involuntario a la aerolínea Air France y al fabricante aeronáutico Airbus, revirtiendo la absolución dictada en 2023 por la tragedia en la que perdieron la vida 228 personas.
El tribunal impuso a cada compañía una multa de €225.000 (aproximadamente $234 millones de pesos chilenos). Para los familiares de las víctimas, que han batallado durante 17 años por obtener justicia, la sanción económica es calificada como “simbólica”, pero el fallo representa un precedente histórico de responsabilidad corporativa.
Los errores que causaron la tragedia
La investigación, respaldada por los datos de las cajas negras, confirmó que el origen del siniestro —ocurrido el 1 de junio de 2009— fue la congelación de las sondas Pitot, los sensores que miden la velocidad exterior del avión. Mientras la aeronave cruzaba una zona de turbulencia meteorológica cerca del ecuador, el fallo técnico desorientó a los pilotos con lecturas erróneas.
La jueza del caso fundamentó la condena en las graves negligencias de ambas empresas:
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Airbus: Fue condenada por no ofrecer un sistema de navegación con las garantías de seguridad necesarias.
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Air France: Fue declarada culpable por no proporcionar la formación y la información adecuadas a su tripulación para enfrentar una crisis de esa magnitud.
“No estaban preparados para afrontar una situación así. Hubo una falta de información por parte de la compañía”, sentenció la presidenta del tribunal.
De la absolución a la culpabilidad
El vuelo AF447 se estrelló en el Océano Atlántico, a unos 1.000 kilómetros de la costa brasileña, pocas horas después de despegar de Río de Janeiro.
En abril de 2023, un tribunal de primera instancia había absuelto penalmente a ambas multinacionales argumentando que, aunque existieron “imprudencias”, no había un vínculo causal directo demostrable. Sin embargo, tras un giro de la fiscalía en noviembre pasado, el tribunal de apelación rectificó la postura, concluyendo que los errores de ambas corporaciones contribuyeron de forma certera a uno de los peores desastres en la historia de la aviación moderna.














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