Cerca de 2.900 personas han perdido la vida en el devastador terremoto que sacudió Birmania hace cinco días, según informes de la junta militar que gobierna el país. Este trágico evento ha dejado a más de 4.600 heridos y a 373 desaparecidos, mientras las instalaciones médicas, ya de por sí limitadas, están saturadas de pacientes y los suministros de comida, agua y medicinas se están agotando.
El terremoto, registrado con una magnitud de 7,7, ha causado una destrucción masiva en un país que ya enfrentaba una crisis humanitaria debido a años de guerra civil. A pesar de que las posibilidades de encontrar sobrevivientes son cada vez más escasas, un reciente rescate de dos empleados entre las ruinas de un hospital en Naipyidó ha renovado las esperanzas de encontrar más personas con vida.
Algunos grupos armados de minorías étnicas han decidido hacer una pausa de un mes en las hostilidades para permitir el despliegue de la necesaria ayuda humanitaria. Sin embargo, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, ha prometido continuar las operaciones contra los grupos rebeldes, lo que ha suscitado críticas de organizaciones humanitarias que advierten que la respuesta al terremoto se ve obstaculizada por los constantes combates.
La enviada especial de la ONU en Birmania, Julie Bishop, ha hecho un llamado a todas las partes para que prioricen la protección de los civiles y el suministro de ayuda. La situación es crítica, con una de cada tres casas destruidas en las áreas afectadas y un creciente número de personas desplazadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que las instalaciones médicas están al borde del colapso, enfrentándose a un aumento de pacientes y a una escasez crítica de suministros.
En Mandalay, la segunda ciudad más grande de Birmania, muchos edificios, templos y complejos de apartamentos han sucumbido a la fuerza del sismo, y la tragedia se ha extendido incluso más allá de las fronteras de Birmania, sintiéndose en Bangkok, donde un rascacielos en construcción se derrumbó, provocando al menos 22 muertes.
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