La justicia de los Estados Unidos inició un juicio histórico contra Meta (empresa matriz de Facebook e Instagram), tras una demanda interpuesta por 29 fiscales estatales. El proceso legal busca determinar la responsabilidad de la compañía en el desarrollo de comportamientos adictivos entre niños y adolescentes, un caso que podría costar a la tecnológica hasta 1,4 billones de dólares en indemnizaciones —equivalente a su valor en bolsa— o forzar cambios estructurales en el diseño de sus plataformas.
Puntos clave del caso:
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Evidencia de impacto: Un estudio de Pew Research (2025) reveló que el 48 % de los adolescentes en EE. UU. considera que las redes sociales tienen un impacto negativo en las personas de su edad (un aumento de 16 puntos frente al 32 % reportado en 2022). Además, investigaciones científicas vinculan más de cuatro horas diarias de pantalla con mayores índices de ansiedad, depresión, problemas de conducta y TDAH en menores.
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Contradicciones internas: Durante las audiencias en Oakland, California, Adam Mosseri (director de Instagram) negó haber ordenado la eliminación de datos sensibles. Sin embargo, el director de diseño de producto, Francesco Fogu, admitió que en 2023 se retiró información interna que demostraba que los adolescentes expuestos a la red veían 1,5 veces más contenido de acoso, odio, violencia y suicidio en comparación con los adultos.
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Antecedentes y exigencias: Denunciantes previas como Frances Haugen (2021) ya habían advertido que Meta priorizaba el crecimiento sobre la seguridad. Los estados demandantes exigen la eliminación de funciones diseñadas para el uso compulsivo, tales como el desplazamiento infinito (infinite scroll) y el contador de “me gusta”.















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