El dilema de la quiropraxia: entre el alivio del dolor y las terapias sin base científica

Celimar Camacho

Aunque las guías médicas respaldan los ajustes espinales para el dolor de espalda, los expertos advierten sobre la falta de evidencia en tratamientos infantiles y enfermedades crónicas.

NUEVA YORK. – La quiropraxia ha recorrido un largo camino desde finales del siglo XIX, cuando su fundador, D. D. Palmer, afirmó haber curado la sordera de un conserje tras reacomodarle un hueso del cuello. Antaño calificados como “charlatanes modernos”, estos profesionales han logrado integrarse profundamente en el sistema de salud de los Estados Unidos: aproximadamente el 11% de los adultos del país acudió a una consulta quiropráctica en 2022, impulsados principalmente por la búsqueda de alivio para dolores corporales.

Hoy en día, las principales directrices nacionales e internacionales —incluidas las de la Organización Mundial de la Salud (OMS)— reconocen la manipulación vertebral como un tratamiento de primera línea para el dolor de espalda. Sin embargo, la profesión sigue sin desprenderse por completo de su reputación de alejarse de la ciencia. Mientras una corriente se adhiere estrictamente a la medicina basada en evidencia, otros sectores continúan prometiendo resultados casi milagrosos para afecciones crónicas y vendiendo suplementos costosos sin efectividad demostrada.

Formación distinta y leyes variables

A pesar de que los quiroprácticos suelen presentarse como doctores, su formación y titulación difieren sustancialmente de la de un médico cirujano. Para ejercer en territorio estadounidense, completan un programa de cuatro años enfocado en ciencias básicas, nutrición y ajustes manuales (la aplicación de presión y estiramiento en las articulaciones y los músculos que conectan las vértebras).

El característico “chasquido” que se escucha durante un ajuste espinal no es el objetivo de la terapia, sino el resultado físico de la liberación de gas del líquido que rodea las articulaciones.

El alcance legal de sus funciones es sumamente diverso y fragmentado. Por ejemplo, en el estado de Oregón están autorizados por ley a asistir partos y realizar cirugías menores como suturas o extirpación de papilomas cutáneos. En contraste, estados como Nueva York aplican normativas mucho más restrictivas que les obligan a concentrarse exclusivamente en afecciones de la columna vertebral.

Lo que la ciencia respalda (y lo que no)

La publicidad quiropráctica suele ofrecer soluciones para la diabetes, el asma, la artritis e incluso las infecciones de oído. No obstante, la evidencia científica rigurosa reduce notablemente este espectro de efectividad.

Un análisis de 47 ensayos controlados aleatorizados determinó que la manipulación manual posee una eficacia de leve a moderada para tratar el dolor lumbar, situándose al mismo nivel que alternativas como la acupuntura o la masoterapia. Además, el riesgo de complicaciones graves en la espalda baja es estadísticamente bajo (1 entre cada 2 millones de manipulaciones), especialmente si se compara con los efectos secundarios de los antiinflamatorios o las inyecciones de corticosteroides.

Por el contrario, el panorama cambia al evaluar otras zonas y pacientes:

  • Dolor de cuello: La evidencia científica es significativamente menor. Algunos médicos desaconsejan las manipulaciones cervicales enérgicas debido al riesgo potencial de provocar una disección arterial (desgarro de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro), un cuadro grave que puede desencadenar un derrame cerebral o la muerte.

  • Pediatría y enfermedades crónicas: Christine Goertz, profesora de Investigación Musculoesquelética de la Universidad de Duke, enfatiza que no existen pruebas científicas rigurosas que respalden el uso de la quiropraxia para tratar cólicos infantiles, asma o infecciones respiratorias.

  • Impacto social: Investigadores de desinformación médica de la Universidad de Alberta, como Timothy Caulfield, advierten que el daño no es solo físico. Señalan que las corrientes antisistema y las posturas antivacunas arraigadas en ciertos sectores de la quiropraxia alimentan una desconfianza social más amplia hacia la medicina científica.

Directrices para el paciente: señales de alerta

Ante la enorme diversidad de enfoques dentro del mismo gremio, la Asociación Estadounidense de Quiropráctica admite que existe una minoría de proveedores que se apartan de la evidencia, aunque críticos del sector afirman que la práctica es más común de lo que se reconoce.

Los especialistas aconsejan a los usuarios aplicar criterios de escepticismo antes de elegir un profesional. Sitios web que prometan curas milagrosas para enfermedades no relacionadas con los músculos o los huesos constituyen una señal de alarma inmediata. Asimismo, se aconseja desconfiar si el profesional intenta vender membresías a largo plazo u ofertas de citas múltiples desde la primera consulta, o si ejerce presiones para la compra de suplementos exclusivos y de elevado costo económico.

El diario MX

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